Las Iglesias ortodoxas de calendario juliano celebran el nacimiento de Jesús el 7 de enero, trece días después que las de rito gregoriano
La Navidad conmemora el nacimiento de Jesús en Belén, acontecimiento que para la fe cristiana tiene un significado central: Dios se hace ser humano. Esta idea (la encarnación) es para el cristianismo mucho más que un relato sobre un nacimiento. Implica que Dios no permanece distante de la historia humana sino que entra en ella plenamente, con un cuerpo, en un lugar y un tiempo concretos. Para las Iglesias ortodoxas, la Navidad celebra ese misterio con una liturgia solemne que incluye vísperas, maitines y la Divina Liturgia, y está precedida por un período de ayuno de cuarenta días como preparación espiritual para la festividad.
Las comunidades ortodoxas que siguen el calendario juliano celebran la Navidad el 7 de enero. La diferencia de trece días respecto al calendario gregoriano es consecuencia de la reforma gregoriana de 1582, que las Iglesias rusas, serbias, georgianas y otras ramas ortodoxas no adoptaron. Para estas comunidades, la noche del 6 al 7 de enero es la gran noche del nacimiento de Jesús y en muchos hogares la cena de Navidad se hace esa noche tras la primera celebración litúrgica, con platos tradicionales que varían según el origen de cada comunidad.
