Una vez al año, los Testigos de Jehová se reúnen para recordar la muerte de Jesús, la única festividad que consideran instituida por él mismo
La Conmemoración de la Muerte de Cristo es la única celebración que los Testigos de Jehová observan como mandato explícito de Jesús: «Sigan haciendo esto en memoria de mí» (Lucas 22:19). Se celebra una vez al año, la noche del 14 de Nisán según el calendario lunar judío, fecha que los Testigos identifican con la de la última cena. El acto dura aproximadamente una hora: incluye cantos, oración y una conferencia sobre el significado de la muerte de Jesús y su valor redentor para la humanidad. Se hacen circular entre los asistentes pan sin levadura y vino tinto como símbolos del cuerpo y la sangre de Cristo. La reunión es abierta a cualquier persona y no se realizan colectas.
A diferencia de otras confesiones cristianas, los Testigos de Jehová no celebran la Navidad, la Pascua ni los cumpleaños, por considerarlos de origen pagano. Esta conmemoración es, por tanto, el centro de su calendario.
Su presencia en el País Vasco se remonta a finales de los años cincuenta, cuando los primeros predicadores comenzaron su labor en Bilbao y Donostia con cierta clandestinidad bajo el franquismo. Desde entonces han crecido de forma constante hasta convertirse en una de las confesiones minoritarias con mayor implantación en la CAV. Actualmente cuentan con unos 28 Salones del Reino repartidos por los tres territorios históricos.
