Los bahá’ís conmemoran la muerte del hijo de Bahá’u’lláh, quien durante veintinueve años guió la comunidad y difundió su fe por Occidente
La Ascensión de ‘Abdu’l-Bahá conmemora su fallecimiento el 28 de noviembre de 1921 en Haifa, donde vivió desde que fue liberado de la prisión otomana en 1908. ‘Abdu’l-Bahá («Siervo de Bahá») es una figura única en la fe bahá’í: no es un profeta ni un mensajero divino, sino el ejemplo perfecto de cómo vivir las enseñanzas de su padre. Su vida es considerada la encarnación viva de los valores bahá’ís: la humildad, el servicio, la reconciliación y la apertura hacia personas de todas las tradiciones. Tras su liberación, viajó por Europa y América entre 1911 y 1913, llevando el mensaje bahá’í a Occidente y reuniéndose con figuras muy diversas. No se suspende el trabajo en este día; la conmemoración es recogida y centrada en la oración y la reflexión.
La comunidad bahá’í de Euskadi ha participado activamente en iniciativas de diálogo interreligioso en el territorio, coherentemente con la vocación bahá’í de tender puentes entre tradiciones religiosas y contribuir a la convivencia.
