El último día del festival del Paraíso conmemora la partida de Bahá'u'lláh hacia el exilio, que sus seguidores vivieron como inicio de una misión universal
El duodécimo día del Ridván cierra el festival más importante del calendario bahá'í. Ese día de 1863, Bahá'u'lláh abandonó el jardín de Bagdad para iniciar el viaje forzado hacia Constantinopla, adonde las autoridades otomanas lo habían convocado. Lo que las autoridades concibieron como destierro, sus seguidores lo vivieron de forma radicalmente distinta: como el inicio de la expansión de su misión más allá de Persia, hacia el mundo entero. Bahá'u'lláh pasaría el resto de su vida exiliado y prisionero (primero en Edirne, luego en Acre), pero desde ese confinamiento escribiría cartas a los principales líderes del mundo llamándolos a la paz, la justicia y la unidad.
La participación bahá'í en el diálogo interreligioso ha sido notable en Euskal Herria: ya des del año 2000, miembros de la comunidad bahá'í se encontraban entre los fundadores de la Asociación Interreligiosa Costa Vasca (AIR) en Bayona, la primera iniciativa interreligiosa organizada en el conjunto del territorio; han participado con UnescoEtxea, con los diferentes grupos de diálogo interreligioso de la Fundación Ellacuría o el Foro Espiritual de Estella, entre otros. También participan activamente en las diferentes mesas de la diversidad religiosa de Ayuntamientos como el de Bilbao o Vitoria-Gasteiz, y en el Consejo Interreligioso Vasco.
