A mitad del festival del Paraíso, los bahá'ís conmemoran el momento en que la familia de Bahá'u'lláh pudo reunirse con él en el jardín
El noveno día del Ridván conmemora un episodio íntimo dentro de los doce días que Bahá'u'lláh pasó en el jardín a orillas del Tigris: el momento en que su familia, que había permanecido en Bagdad, pudo finalmente unirse a él. Es uno de los tres días considerados sagrados dentro del Ridván (junto con el primero y el duodécimo) y los bahá'ís suspenden el trabajo en su honor. Su celebración subraya una dimensión que el Ridván tiene más allá del anuncio de la misión: la reunión, el vínculo afectivo y la comunidad como valores centrales de la fe bahá'í.
La fe bahá'í entiende que Dios se ha revelado progresivamente a la humanidad a través de una serie de mensajeros o «manifestaciones»: Abraham, Moisés, Buda, Zoroastro, Krishna, Jesús, Mahoma, el Báb y Bahá'u'lláh. Cada uno trajo un mensaje adaptado a su época; todos transmitieron una misma verdad esencial. Esta concepción de unidad en la diversidad religiosa es uno de los pilares de la fe bahá'í.
