Siete semanas después de Pésaj, el judaísmo celebra la entrega de la Torá en el monte Sinaí y la alianza entre Dios y el pueblo judío
Shavuot («semanas») cierra el ciclo que comienza en Pésaj: si Pésaj conmemora la liberación física de la esclavitud, Shavuot celebra la liberación espiritual, la recepción de la Torá en el monte Sinaí. La tradición entiende que ambas son inseparables: la salida de Egipto solo tiene sentido pleno cuando el pueblo recibe la ley que orientará su vida. La festividad se celebra con la lectura pública de los Diez Mandamientos en la sinagoga, el estudio nocturno de textos sagrados (Tikún Leil Shavuot, una vigilia de estudio que dura toda la noche) y la lectura del libro de Rut, cuya historia de lealtad y conversión encaja simbólicamente con la aceptación voluntaria de la Torá. La tradición también asocia Shavuot con la cosecha de trigo, y es costumbre decorar la sinagoga con plantas y flores.
En el judaísmo, la Torá no es simplemente un texto sagrado sino el fundamento de la alianza entre Dios y el pueblo judío, un pacto que el pueblo renueva en cada generación. Shavuot es la celebración de ese vínculo.
En el conjunto del territorio histórico de Euskal Herria, el judaísmo tiene presencia viva a través de la comunidad de Bayona (Lapurdi), heredera de los judíos sefardíes expulsados en 1492, una de las comunidades judías más antiguas y activas del Estado francés. En la Comunidad Autónoma Vasca, en cambio, no existe actualmente comunidad judía organizada, aunque sí hay personas de tradición judía residentes en el territorio.
